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“Viajar te permite darte cuenta de que podemos desenvolvernos en cualquier espacio”: La experiencia de José Miguel Chávez

¿Cómo es vivir y estudiar en una ciudad universitaria alemana? José Miguel Chávez, estudiante de Ingeniería de Ejecución en Computación e Informática, cursó un semestre de intercambio en la Universidad de Passau, Alemania. En esta entrevista, nos detalla cómo fue su proceso de convalidación, su adaptación a un nuevo idioma y cómo derribó sus propias inseguridades al comprobar el sólido nivel académico que entrega nuestra universidad frente al mundo. Un testimonio que invita a perder el miedo y a atreverse a cruzar fronteras. 

—¿Qué te motivó a irte de intercambio y por qué elegiste Alemania? 

Alemania siempre fue mi primera opción, porque desde pequeño tuve acercamiento a la cultura del país, entonces siempre estuve atento a las opciones para viajar allá. Como estudiante de Ingeniería de Ejecución no solemos tener tantas opciones de movilidad como en las Ingenierías Civiles, pero Passau era una de las alternativas y calzaba perfecto conmigo, entonces viajé el primer semestre de 2023. Me gustó la idea de ir a una ciudad pequeña, ya que buscaba una experiencia mucho más cercana y no la dinámica de un ambiente urbano inmenso.

—¿Cómo te manejaste en un país con un idioma tan diferente? ¿Cómo fue el proceso para convalidarlo?

Yo había estudiado algo de alemán antes, pero mi nivel no era suficiente para desenvolverme por completo todavía, aunque eso me sirvió como motivación para estudiar más estando allá. En lo académico no tuve ningún problema, porque mis ramos en la universidad eran en inglés, idioma que domino súper bien. Además, como Passau es una ciudad muy universitaria y con muchos jóvenes de intercambio, casi todos los locales hablaban un inglés perfecto, así que lo usaba en mi día a día mientras seguía practicando mi alemán. 

Otra cosa genial fue un programa de intercambio de idiomas que tenía la universidad. Ahí conocí a un estudiante alemán que quería practicar español, y así nos ayudábamos mutuamente. Intercambiar conocimientos de esa forma fue súper enriquecedor, de hecho, nos hicimos tan amigos que me invitó a conocer a su familia en un pueblo cercano a Passau. Esa experiencia me permitió vivir la cultura y el idioma desde adentro, y es una amistad que conservo hasta hoy.

—¿Cómo fue el proceso de convalidar tus asignaturas siendo de Ingeniería de Ejecución? 

Fue un proceso en el que me sentí súper apoyado. Me reuní con mi jefatura de carrera, revisamos mi malla y vimos que podía convalidar dos ramos usando los tópicos de especialidad, además de un electivo y otro ramo de carrera que tenía similitudes. Ese trabajo en conjunto facilitó un montón las cosas. Postular a una universidad en Alemania es un proceso largo, e incluso puede ser tedioso por la burocracia en el país, ya que ellos suelen preferir los trámites de forma presencial e incluso envían cierta documentación por correo, pero tanto el Departamento de Relaciones Internacionales como nuestro Departamento siempre estuvieron dispuestos a ayudar, haciendo que todo fuera mucho más llevadero. 

—¿Qué te sorprendió de la vida académica allá? ¿Cómo la contrastarías con lo que vivimos acá en el Departamento? 

Noté mucha diferencia en la forma de evaluar. Acá en la USACH, especialmente en Ejecución, tenemos muchísima práctica, laboratorios y evaluaciones constantes durante el semestre. Allá, en cambio, la exigencia se concentra, por lo general, en un único examen al final del semestre que define toda tu nota. Es un sistema que depende netamente de ti, había tutorías opcionales para repasar la materia, pero la responsabilidad y la disciplina para estudiar recaen completamente en el estudiante. Fue una forma de trabajar muy interesante que hasta ahora, no me había tocado.

— ¿Hay alguna diferencia en la cultura alemana o en su vida diaria que te haya llamado la atención? 

Me gustó mucho ver cómo las personas viven el verano allá. Como en Europa el clima suele ser muy frío durante gran parte del año, apenas comienza a aumentar la temperatura todos se vuelcan a los espacios públicos a disfrutar del calor. Es un contraste tremendo con cómo vivimos esa época acá en Chile, allá realmente parecen valorar mucho más esa estación. Además, pude estar en Berlín durante el Día del Trabajador, en mayo, y me encantó la forma en que lo conmemoran. Toda la ciudad festeja y se organizan eventos masivos y fiestas electrónicas durante toda la jornada, fue algo muy grato de presenciar.

— Más allá de la vida académica, ¿qué otras cosas pudiste disfrutar y cómo fue tu experiencia viajando por Europa? 

El sistema de transporte público fue una de las mejores cosas. A diferencia de acá, allá te permite llegar a cualquier rincón, incluso a los pueblos más pequeños y alejados. Existe la opción de comprar un ticket mensual que te permite tomar todos los trenes regionales y metros de la ciudad. Yo le saqué muchísimo provecho; hacía viajes de cuatro o cinco horas solo para ir conociendo distintas ciudades dentro de Alemania.

Pero no me quedé solo ahí, también lo usé para viajar a otros países. Aunque Passau queda casi al otro extremo, hice viajes de ocho horas en tren solo para llegar a lugares como Holanda y empezar a recorrer desde ahí. Otra gran ventaja de Passau es que está justo en la frontera con Austria; fui a Salzburgo, que quedaba a solo dos horas de donde yo vivía. Lo más increíble es que estos sistemas son compartidos, entonces tu pase te permite ir a otro país y volver a Alemania sin problemas. Esa facilidad para moverte la destaco mucho.

—Para cerrar, ¿qué aprendizaje personal te dejó esta experiencia y qué mensaje le darías a quienes dudan en postular? 

Lo que más me marcó fue darme cuenta de que la USACH está a un súper buen nivel internacional y que alguien que estudia acá puede rendir sin problemas en cualquier universidad extranjera. Esa experiencia me ayudó a eliminar las inseguridades que podía tener. A mis compañeros les diría que el miedo a dar el paso suele venir por la falta de información sobre los procedimientos, pero tienen que atreverse. Investiguen las ciudades, estudien los costos de vida y busquen alternativas de alojamiento. Es un proceso que requiere paciencia, pero les aseguro que todas estas experiencias te ayudan enormemente en lo personal y en lo profesional. Vale totalmente la pena.

Por Valentina Kächele e Ignacio Arévalo

julio 06, 2026

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